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martes, 19 de diciembre de 2017

MANÍAS A LA HORA DE LEER.

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No creo ser una persona muy maniática, pero sí me he dado cuenta que a leer sigo ciertas pautas. Me di cuenta tras ver un vídeo de una booktuber (ClauReadsBooks) que tenía como una especie de rutina a la hora de leer.
Y estas son algunas de ellas (que yo me haya dado cuenta)

1. No puedo estar en silencio. Pongo la televisión en un volumen muy bajo, si no no me puedo meter en la historia. Suena extraño por que necesitaría más bien silencio para poder leer, pero si estoy en un completo silencio seguramente acabaré pensando en otras cosas y no tendré que releer aquello de lo que me he perdido.

2.Me gusta parar después de que algo emocionante haya pasado para buscar fanarts del libro. Esto también me paso con Los Orígenes, de Cazadores de sombras. Después de cierta cosa sucediera en Princesa Mecánica, me pasé como media hora mirando fanarts por internet.

3. Siempre tengo que dejar el libro en perfectas condiciones. No me gusta pintarlo, ni que la tapa se doble. Sé que de esa manera también haces el libro tuyo, pero no puedo evitarlo.

4. Me cuesta leer cuando hay gente al rededor mía, supongo que es por que es rato donde desconecto de todo.

5.Odio quedarme sin marca-páginas y tener que doblar las páginas, por lo mismo de que quiero mantener el libro en perfecto estado, antes de tener que doblarlas, busco cualquier papel o trozo de papel que me pueda servir como marca-páginas.

6. Normalmente leo de noche. Me encanta leer ya acostada en la cama y que me empiece a entrar sueño mientras leo.

7.Prefiero leer en papel, aunque mi economía no me lo permite así que hay veces que tengo que leer en ebook. Y está bien, pero a veces no encuentras las mejores traducciones por internet y leer se te hace un infierno.


Aunque sinceramente, muchas veces con tal de leer el libro y saber que es lo que va a ocurrir con los personajes me da igual todo con solo leer.

Y ustedes, ¿Que manías tenéis al leer?


sábado, 25 de marzo de 2017

Él y ella.

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Él cayó. La oscuridad se hizo sobre él.
Pero ella le recordó que sólo eran nubes grises y que detrás de estas, el cielo era azul.

Él le enseñó que era la magia.
Y quiso compartirla con ella.

Ella soñó con los ojos abiertos.
Y ahora deja que él sueñe con ella.

Él bailó, y alzó su mano.
Alzó su mano en busca de ella.

Él y ella rieron.
Pero también lloraron. Y gritaron. Pero nunca dejan que la magia que comparten desaparezca.

Él quiso enseñarle que el mundo no daba tanto miedo.
Y, ahora, ella teme menos mirar directamente los ojos de la fiera.

Ella y él quisieron compartir sus mayores temores.
Se dieron cuenta de que no estaban solos.

Ella tuvo miedo.
Él dejó que ella se esconda en el refugio de sus brazos, y ahora ella se esconde allí.

Él y ella comparten un mundo.
Un mundo de risas.
De lágrimas.
De sonrisas.
De besos.
De canciones.
De recuerdos.
De palabras escondidas.
De miradas.
Tienen su propio mundo. Y no dejan que nada, ni nadie lo destruya.

domingo, 26 de febrero de 2017

VOY A VOLAR.

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Es la primera vez que camino por esta fina línea y no siento que pierdo el equilibrio. Es la primera vez que siento que si salto, puedo volar. Sé que puedo. Sé que no caeré a ese vacío en el que tantas veces me he visto. Por que por mucho que nos pongan que existen los imposibles, creedme, no existen.
Sólo existen las palabras de falsa creencia; las equivocadas. 
Es por eso que brindo por todas aquellas personas que me han repetido una y otra vez que puedo y que no puedo hacer, que está bien y que está mal, cual es el camino que debo de tomar, brindo por todas y cada una de ellas por que voy a demostrar cuán equivocadas estaban.
Voy a bailar bajo la luz de la luna, copa en mano, demostrando que no tenían por qué dirigir una vida que no les pertenece.

No hace falta escuchar palabras necias de las mismas personas que tienen la fe puesta en lo equivocado y no en si mismas. No hace falta esperar a que alguien luche por mi cuando yo tengo mis propias manos con las que ladrillo a ladrillo puedo construir mi castillo. 
Voy a seguir mi camino, voy a seguir saltando las piedras que me ponga y a veces tropezando con ellas, puede que incluso con la misma dos veces. pero está permitido hasta que aprenda la lección.
Todo está permitido.
Incluso llorar; tanto de felicidad como de tristeza.
Por que es así.
Es el camino que espera. 
El camino que quiero seguir.

Por que el día que este acabe, quiero mirar atrás y recordar con lágrimas de felicidad, mirar a mi castillo, el que yo ladrillo a ladrillo he construido, el que piedra a piedra que he recogido por el camino, he reforzado.
Por qué se que puedo.
Por que sé que cuando salte de esta fina línea, no voy a caer.
Voy a volar.

miércoles, 18 de enero de 2017

Querido 2016

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No has sido el mejor año de mi vida, sin duda te podría calificar como uno de los peores. Este año de nuevo te has vuelto a llevar a uno de los pilares de mi vida, otro año que nos hemos visto parado mirando al vacío que esa persona dejó.
No ha sido solo eso lo que ha hecho que sea uno de los peores años de mi vida; han sido los obstáculos que has ido dejando por el camino, los baches repetidos que ya cansada me costaba volver a saltar.
Pero he decidido dejar todo eso atrás y quedarme con las enseñanzas de cada caída; que nada es lo que parece, que todo el mundo te puede traicionar y que tengo que ser fiel a mi misma por encima de cualquier cosa, y de cualquier persona.

Creo que sin duda lo más importante que me has enseñado ha sido a aprender a disfrutar de lo que hoy tengo; por que puede que mañana ya no esté, a disfrutar de cada sonrisa que consigo arrancar de las personas que quiero, a disfrutar del sonido de las carcajadas conjuntas que muestran la verdadera felicidad.

Pero también me quedo con las personas que me has dejado por el camino, las personas que he conocido y sin esperarlo me han fascinado, esas personas que muestran sonrisas sanas, que brillan con tanta fuerza que parece que te vas a quedar ciega, y sí, hablo de esas dos chicas que hicieron de ti, 2016, un año más llevadero, con más alegría, y hacerme ver que la gente real existe.

Me quedo también con la compañía de aquella que sin ser mi hermana de sangre, yo la considero como tal, aquella con la que he crecido y con la que he soñado junta, aquella con la puedo desahogarme sin miedo a que me juzgue, que ha estado para mí tantas veces sin esperar a cambio que siempre me acabo preguntando que haría sin ella.

Me quedo también con él, al que has vuelto a poner en mi camino sin si quiera esperarlo, a él, quién tiene la más bonita de las sonrisas aunque él diga que no, a él quien consigue hacerme feliz con nada, a él, quién le puedo contar todo, en quién sé que puedo confiar y enseñarle  hasta el más oscuro de mis secretos, a él que poco a poco consigue que me quiera un poco más.

Me quedo con mi familia, a quienes también le has puesto muchos baches en el camino, a quienes le has hecho daño llevándote a las personas más importantes de su lado, me quedo con ellos por que cada vez estoy más unida a ellos; a mi héroe y a quíén me dio la libertad de volar, y a aquella, que aunque esté lejos, yo siempre sentiré que anda por aquí al rededor esperando para batallar conmigo por alguna estupidez.

Sigo admitiendo que has sido un año muy triste, pero, ahora que te vas, te agradezco todo lo que me has enseñado.
Y quizás con todo esto, pueda hacer un 2017 mejor.

viernes, 21 de octubre de 2016

Breathe

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Hay veces que el mundo es demasiado grande y tu demasiado pequeña. Miras desde abajo con esperanza a todo el mundo, esperando ser igual de grande que ellos; pero nunca serás suficiente. Nunca te verás suficiente.
Por dentro quieres correr, pero sabes que no puedes. Quieres montarte en el primer tren que pase, quieres que todo pare de girar, quieres que las sonrisas dejen de ser falsas, quieres que tu debilidad deje de serlo para que aquellos mismo que llevan esas sonrisas dejen de usarla contra ti. Quieres evitar a todo el mundo, pero a la vez sabes que debes aparentar. ¿Aparentar qué?
Gritar no sirve, pues tus cuerdas vocales se desgarrarán antes de que consigas soltar el grito, por lo que se quedará en un grito en silencio. No sirve esconderse, por que te encontrarán.
No sabes como, pero lo harán.
Tienes miedo, pero nadie puede comprenderlo, nadie puede entender que a veces todo se hace demasiado grande, que todo da demasiado miedo; y que si tu mente no deja de pensar eso solo hará que se haga cada vez más grande.
Quieres respirar; pero sientes que no puedes, quieres tomar cada bocanada de aire como si fuese la última pero solo sientes que cada vez te ahogas más, ¿pero en que te ahogas? Para ellos es un vaso de agua lo que para ti es el peor océano con las peores mareas.
Tienes que sonreír, tienes que decir ''es el momento de tener mi máscara encima''. Te escondes en un ''si no sonrío yo por ellos, si no me mantengo yo ¿quién lo hará?''. Frase de cobardes, para no mostrar tus sentimientos, por que sabes que serán utilizados contra ti.
Tiemblas, y tratas de sonreír y decir que son nervios. ¿Nervios por qué?
Tu mente te sigue diciendo las mismas cosas; ''Nunca serás suficiente, nunca serás nadie, nunca podrás contra este mundo lleno de sombras, simplemente te convertirás en una más, en una más de ellos''.

Y es entonces, cuando crees que nada puede ir a peor, y el mundo te sorprende. Entonces piensas, ''sí, si que pueden''
Y las voces a tu al rededor se vuelven más fuertes que tu propia voz, no sabes que escuchar, que es importante y que no, que esta bien y que está mal, y sobre todo que es lo que te hace feliz.
Todo deja de importar.
La confianza se pierde.
Y las sombras te comen.
Te vuelven todo lo que un día te prometiste que no serías.
Y por mucho que buscas, no hay silencio. 
Solo ruido.

martes, 18 de octubre de 2016

In the name of love.

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Debemos admitirlo; querer a una persona, duele.
Pero duele un poquito menos cuando la ves sonreír, aunque tu no seas motivo de su sonrisa.  Duele un poquito menos cuando está cerca y te puedes asegurar de que está bien. Duele un poquito menos cuando escuchas a lo lejos su risa, aunque de nuevo el motivo no seas tú.
Duelen menos. Pero duelen igual.
Dolieron, y se clavaron.
Y cuando ya creí haberlo olvidado, volvió a doler. Esta vez más hondo.

Y de nuevo tiene que doler todo lo ya mencionado. Pero es que querer a una persona, es tener dolor y placer al mismo tiempo. No lo entiendes, ni tampoco quieres, por que te gusta ese sentimiento aunque a la vez te encantaría salir corriendo y conocer mil personas más.
Aunque sabes que nunca conocerás a alguien como él.
Alguien que lucha tanto por lo que quiere, que tiene las ideas claras, que no sabe estar un día entero sin sonreír ni bromear, alguien que cuesta muchísimo que se enfade, alguien que finge estar bien solo para que los demás puedan estar bien, alguien que tiene miedo de crecer, alguien que puede pasarse horas haciendo lo que le gusta y le hace feliz sin cansarse, aunque se repita.
Alguien que es de verdad el mismo, sin importar lo que los demás piensen.
Alguien que puede luchar contra fuego y corriente.
Alguien que sonríe a pesar de estar todo perdido.

Recuerdo cuando se recostaba entre mis brazos, y dejaba que yo fuese la que lo protegiera. El mundo siempre fue demasiado grande para él.
Demasiado grande para sus negros ojos.
Demasiado grande para comprender que habían sonrisas y 'te quiero' que eran falsos.
Demasiado grande para alguien que intenta luchar por destacar, por demostrar todo lo que tiene detrás.
Demasiado grande para abrir sus alas.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Hoy he hablado con mi reflejo.

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Hoy he hablado con mi reflejo, y me ha repetido que nunca seré suficiente,  que siempre seré ese patito feo que nunca llegó a convertirse en cisne y que siempre se esconde por que le da miedo el que pensará la gente. 

Hoy he hablado con mi reflejo y me ha vuelto a señalar cada uno de mis errores, olvidándose de mis aciertos, de mis esfuerzos, haciendo crecer de nuevo esas inseguridades que tanto me esfuerzo para esconder, que no quiero que nadie vea.

Hoy he hablado con mi reflejo y ha dado un largo discurso sobre lo normal que es que las personas se vayan alejando de mi lado, que se vayan marchando sin dar una explicación, y dejando claro que yo era la culpable, que yo, con mis miedos e inseguridades había provocado eso en las personas.

Mi reflejo siempre tiene esa sonrisa fría y distante, que no te deja ver a través de ella. Mi reflejo es más fuerte que yo, se construyó los muros más fuertes a su al rededor, y ahora nadie es capaz de tirarlos, siendo mi reflejo capaz de derrumbar el de cualquiera que se ponga en su camino. Y la que siempre está en su camino soy yo. 

Supongo que esa fue la enseñanza que mi reflejo me quería dar; hunde antes de que alguien intente hundirte. Sin embargo, yo siempre he hecho oídos sordos y he seguido la conversación como si no hubiese entendido lo que quería decir.

Hoy he hablado con mi reflejo, y me ha vuelto a gritar.
Me ha gritado por quien fui, por quien soy, y por quién seré.
Alguien frenada por los complejos que un reflejo señala diariamente.

sábado, 20 de agosto de 2016

Up and up.

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Si algo he aprendido en este último año, es que cuanto más te rías de ti mismo, menos te hunden los demás. No hablo de que tires tu autoestima abajo, hablo de que te rías de las cosas que has hecho y te avergüenzan por que, han pasado, ya no hay vuelta atrás.

¿Y sabéis lo mejor? Que yo soy experta en crear situaciones vergonzosas, meter la pata, pasarme meses y meses arrepentida olvidando lo que hice paso x día; como gritar delante del chico que me gustaba, que este me gustaba por error y todos romper en risa, o caerme en mitad de un bar con todo el mundo mirando de la manera más estúpida, o decir algo que no debería de haber dicho a una persona, o hacer locuras por ser demasiado fanática de algún cantante, y si siguiera no podría contar todas esas situaciones, por que no cabrían aquí. Pero hoy, más que nunca, me he dado cuenta de lo que mencionaba al principio. Me ha dado por mirar fotos antiguas que por mi gusto podrían haberse quedado escondidas donde estaban, pero después de verlas me he dado cuenta de que no es tan malo, que son recuerdos, que te puedes reír de lo que paso un día de tu vida que hoy te avergüenza, que no tienes que sentirte triste por las personas que te engañaron o te hicieron daño y tratar de borrarlas de tu vida, por que al fin y al cabo han pasado por ella y por una razón u otra han hecho de ti la persona que eres; por lo tanto, en vez de quedarte con el daño que te hicieron propongo que intentes quedarte con lo bueno, con todas las bromas internas que teníais, con todas las risas compartidas, con todos los momentos buenos vividos y apartéis los malos.  No digo que os perdonéis con dicha persona, o que volváis a aceptarla en vuestra vida, solo digo que aceptéis lo que pasó y rías por ello.

Me he acabado dando cuenta de que yo (y seguramente mucha gente más) se queda con lo malo que han pasado, se quedan reviviendo eso una y otra vez. Pero, ¿no es mejor apartarlo? Y dejarlo como simples recuerdos. Por que son esos, recuerdos, que se van a quedar contigo en tu vida para siempre. 

No puedes avergonzarte de la persona que fuiste, por que estarías negando quien eres hoy día, es por eso que tienes que aprender a reírte de ello, a mirarlo como algo bueno, a hablarlo con alguien que solía estar contigo en ese momento y reír juntos. Por que no hay nada mejor que esto, reír.

Todo estos pensamientos han venido a mi mente cuando estaba viendo dichas fotos que antes mencione. Y es que, he solido ser una persona que se avergonzaba mucho de cuales fueron sus gustos, incluso hasta hace menos de un año solía esconderlos, y es que tengo gustos raros, pero no tan raros como otras personas, nunca sentía que encajaba en ningún lado. Pero cuanto antes aceptes algo que te cuesta admitir que hiciste, o que haces, más te estás negando a ti mismo o misma quien eres, y eso es algo que nadie te puede quitar.
Por que al fin y al cabo todos somos especiales en nuestra propia manera.
Y de alguna manera u otra, tratamos de esconderlo.

domingo, 14 de agosto de 2016

Reflexión 1.

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Página nueva. Vida nueva. Recuerdos nuevos. Nombres nuevos. Eso es lo que para mí realmente significa pasar de página.
Y es quizás que es por eso que tengo tanto miedo a hacerlo, o por lo que me resulta tan difícil.

Mantener recuerdos de la página anterior es lo que hace que te quedes releyéndola una y otra vez, el no ser capaz de dejar a algunas personas atrás, el que te tengan lo que para ti es el olvido. Piensa que si tienes que los tienes que dejar a atrás es que no merecen la pena, o quizás, para ti, ya se han quedado pequeños.

¿Y olvidarte? Nadie puede olvidar lo que está escrito en un capítulo de su vida, por que es eso, siempre ocupará un capítulo; seguramente del que salgas vencedor y perdedor a la vez. Y esta bien perder, por que de ello vas a aprender. Y está bien ganar, por que ahí estará, solo trata de no crecerte con ello. Además, si la vida fuese ganar, dime ¿que sentido tendría?
 Está claro.
  Ninguno.

Sería aburrido. ¿Te imaginas un juego donde todos ganan? ¿O un libro donde tanto el bueno como el malo ganan? Sería un final aburrido y que seguramente odiaríamos.

Y sí, somos dueños de las decisiones que tomamos, es por que eso que a veces no nos permiten equivocarnos, aunque créeme, lo tenemos más que permitido, por que ¿sabes? No nos dieron ningún tipo de guía a seguir, y si no las hubieran dado, sería de forma aburrida y manipuladora.

Quizás para mí es hora de cerrar este capítulo, dejar los recuerdos que ahí se encuentran, simplemente para que cuando los lea, leerlos con una leve sonrisa, no con añoranza por que ya pasó.
Por que es así, lo que pasó, en el pasado quedó.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Fight.

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Se siente extraño, créeme, se siente raro no oír las risas de la misma forma que antes solían ser. Se siente raro cuando miras a un rincón que una vez fue tuyo y que ya hoy mirarlo forma parte de tus recuerdos, pero lo que más se siente raro es decir ''antes cerca, ahora lejos''. Pero dentro de ti, sabes que es lo mejor, sabes que es lo mejor que por ti mismo o misma puedes hacer, por que dentro de ti has visto una lucha de sentimientos, has visto la lucha de tu cabeza y tu corazón y eso solo ha hecho que acabes agotado. 
Pero a la vez, te sientes bien ¿no? Estás haciendo algo por ti mismo por una vez en la vida, estás luchando con cuerpo y alma por llegar a cumplir tus metas, por un día abrir las alas y volar alto aunque te den miedo las alturas, para después poder cerrar tus alas, pararte un momento a tomar aire, y mirar atrás para ver el gran camino que has recorrido. Y eso es lo más gratificante a veces.

Tendemos a pensar que mirar hacia atrás es malo, que solo nos hace daño, que hay cosas en el pasado que nunca se recuperaran, pero nunca nos hemos parado a pensar que quizás también es bueno, mirar atrás, ver paso los pasos que has seguido para llegar a donde hoy día estás, ver las veces que caíste, las que levantaste, como maduraste, como sonreíste, como lloraste de alegría y de pena. Y volver a mirar al frente, para conseguir más, para luchar más.
Por que aunque tengamos siempre compañía, la lucha que hacemos en nuestras vidas, la hacemos solos, siendo muchas veces tú contra el mundo. Por que nunca es el mundo contra ti.

Recuerdos se vienen a mi mente cuando miro hacia atrás, aún no soy lo suficientemente adulta, pero tampoco lo suficiente joven, pero aún me gusta mirar para ver como consigo mi camino, como voy formándome como persona. Y sigo luchando por que un día todo lo que hoy me agobia, todo con lo que hoy no puedo, todo lo que hoy se me hace grande, cuando años más adelante vuelva a mirar atrás sea un recuerdo por el que sonreír.
Por que yo ya no pienso llorar más por algo que pasó, simplemente sonreír por la misma razón.
No pienso dejar que esto vuelva  a ser algo malo dentro de mi, no pienso quedarme estancada nunca más, preguntando a todos por qué, ya que se que todos saben más que yo y que yo realmente solo lo veo como un sinsentido que necesita respuesta.
No pienso dejar que las cosas me coman de la misma manera que lo hizo en su momento.
No pienso dejar que el odio consiga abrirse encima de mi.
Por que esa no soy yo.
Y no voy a dejar que nadie decida sobre mi quién soy.

sábado, 9 de abril de 2016

The most beautiful moment in life.

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Todos pasamos por una época feliz en nuestra vida, una época que las risas y los dolores de barriga producidos por esta son diarios, una época en la que todo pasa demasiado rápido y ni si quiera te das cuenta de lo rápido que está pasando puesto que estamos demasiado atentos a disfrutarlo. Pero el tiempo pasa y la vida es una montaña rusa en la que un día está en lo más alto y al día siguiente estás cayendo sin frenos.
Y cuando esa época de tu vida pasa, y aunque lo malo haya ya pasado, no puedes evitar mirar a esa época con añoranza, queriendo volver a esos días en los que parecías no tener ninguna preocupación. Quizás es así que todos pasamos por nuestro momento más feliz en la vida, y lo vemos irse tal y como ha venido, y nos quedamos con ganas de más.
Pero, si la vida fuese siempre así ¿no sería aburrida? Siempre he pensado que así es, y que por eso vivimos siempre en una constante montaña rusa que parece  tener caídas cuando menos lo esperas. Así mismo, hace que esa época de tu vida, ya sea una semana, un mes, una estación del año, o un año entero, sea especial por sí mismo y que se quede en  nuestras memorias con un bueno recuerdo.

También pienso que no creo que ese sea nuestro momento más feliz de la vez, quizás sí el que más eclipsa, o el que más recuerdas con cariño. A su vez, es bueno guardar esos recuerdos como algo preciado, algo como lo que mirar y sonreír, no mirar y llorar pues ya esa época pasó. Además. si tu vida no ha acabado todavía, ¿como sabes al cien por cien que tu ese será el momento o la época más feliz que vivirás? Quizás, si vivimos encerrados en eso, no viviremos esos momentos que escondidos se encuentran y que de pensar así, no podemos disfrutar como tales.
Y es una tontería, ¿no? Por que una vez que pasen, no podemos repetirlos, y quizás, con el tiempo, nos arrepentiremos, y no hay, ni habrá forma de rebobinar aquello vivido.

domingo, 11 de octubre de 2015

Soy cobarde.

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Odio los cuentos de hadas por que solo mostraban que las cosas siempre acababan bien. Odio, con todas mis fuerzas, a la persona que veo en el espejo ahora mismo. Odio ser tan callada, y a la vez tan habladora. Odio haber aguantado cosas que no debería y haber dado la cara cuando ya era tarde. Odio ser cobarde.

Odio ser tan perezosa, pierdo mucho tiempo simplemente mirando como este pasa. Odio intentar mostrar una cosa que no soy, por que no soy lo que los demás ven. Odio la lluvia en las frías noches por que solo me hace sentir más asustada. Por que de nuevo soy una cobarde.

Odio soñar tanto y no darme cuenta de la realidad, que esta justo frente de mi. Odio dormir tantas horas en busca de ese sueño que alguna vez tuve. Odio tener tantos vicios que solo me hacen mal. Odio ser tan infantil a veces, pues en mi niña interior escondo mis miedos, por que de nuevo soy cobarde, y no quiero mostrarme débil ante nadie.

Odio explicar algo que ni yo misma comprendo. Odio pasarme horas pensando en que está mal y que está bien y en donde fallé. Odio no gritar en voz alta. Odio caminar con la cabeza agachada. Odio sentirme inferior todo el rato. Odio la oscuridad, allí se esconden ellos, y a ellos les tengo miedo, y les tengo miedo por que soy cobarde. 

Soy cobarde. Soy cobarde por que le temo a los finales tristes que los cuentos de hadas no muestran, soy cobarde, por que nunca he dado la cara y siempre me he escondido detrás de una máscara. Soy cobarde; por que he querido tanto algo, que me he perdido y no he tratado de verdad conseguirlo. Soy cobarde por no mirar de frente y mirar siempre al suelo. 
Soy cobarde, joder, soy cobarde.

miércoles, 19 de agosto de 2015

The Sky's still blue

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Hay veces que la caída es tan dura y te hace tantas heridas que levantarte del suelo parece imposible. Imposible por que te duele, por que  te avergüenzas, por que todos te señalan y comentan.
Y tu opción será siempre quedarte allí parado, buscando el momento en el que dejen de mirar para salir corriendo, mientras una palabra aparece en tu mente 'aguanta'.
Entonces buscas ayuda, ayuda que no encuentras, no encuentras esas manos que te recogían de la caída, y solo eres capaz de preguntarte; '¿dónde han ido?'. Esperas a que dejen de señalarte y te levantas, solo, sacando fuerzas de donde no las tienes.
Y huyes, haces como si nada hubiese pasado, como si nunca hubieses caído, como si ahora que te has levantado no doliesen las heridas, las cuales siguen abiertas.
Te olvidas de todo, intentas ser ajeno a lo que ocurre a tu alrededor, aunque eres bastante consciente de todo lo que pasa, que esos que no te dieron la mano ahora te lloran su caída. Estúpido ¿no? Cuando te necesitan te lloran y cuando los necesitas se evaporan.
Acabas gritando, gritando que el mundo se parece. Es en ese momento en el que eres tú el que se para, el que echa un vistazo al rededor, y ves que el mundo no es tan grande como parece ni tu tan pequeño como crees. Comienzas a echar todo lo que guardabas dentro en irónicas carcajadas. Y mientras, de las nubes grises, asoma un rayo de sol.
Y lo entiendes.
El cielo seguirá siendo azul tras las nubes grises.

sábado, 1 de agosto de 2015

Shadows.

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Todo está oscuro, nada más que puedo ver la figura de los objetos lo que me permite esquivarlos mientras corro. Me están persiguiendo, lo sé, aunque no veo a nadie, sé que hay alguien detrás mía. Intento ir lo más rápido posible, maldiciéndome por no haber hecho ejercicio cuando debía o no haber dejado el tabaco cuando tuve oportunidad. Jadeo. Escucho los pasos detrás de mí.
Intento no perder la mirada del frente, pero no puedo evitar mirar atrás para saber qué es lo que me persigue, aunque por más que mire, no veo a nada, solo lo escucho.

Entonces me paro en seco, tomando aire, jadeando. ¿Y si es solo mi imaginación? Son tan reales los pasos que escucho que no puedo evitar sentir miedo. Y cada vez los escucho más cerca, por lo que decido echar a correr de nuevo.

Por fin veo el final de este triste callejón, por fin puedo ver una calle en la que hay bastante gente, intento apretar, pero no puedo correr más rápido de lo que ya corro. Giro hacia la izquierda de forma rápida, y aprovecho para echar un vistazo hacia la calle. Entonces lo veo. La figura de una persona, la cual no se da por vencida aunque esté rodeada de personas en la calle.

Por lo que vuelvo a correr, intentando sacar las fuerzas de donde no las tengo, intentando llegar a casa, o al menos, a algún sitio seguro. Mi mala suerte me hace tropezar y caer al suelo. Tardo unos segundos en poder reaccionar, y en esos segundos veo esa figura humana más cerca, y es extraño, por que aunque estoy en una calle iluminada sigue viéndose como si fuese una sombra de aquel callejón. 
Levanto del suelo tratando de sacudirme, cogiendo una bocanada de aire, y con algún gesto de dolor. Mirando hacia detrás, echo a correr, y no tardo mucho en chocarme con alguien de la calle, entonces me fijo en su cara, no tiene rostro, ninguna de las personas que están a mi al rededor tienen rostro, y en ese momento es cuando esas figuras extrañas me comienzan a señalar.

Lo peor es que esa figura cada vez está más cerca. Tirado en el suelo, mirando la situación tan espeluznante que hay a mi al rededor, y viendo como esa figura se acerca a mi, solo grito, hasta sentir como se me desgarra la garganta.
Es entonces cuando lo único que me queda es dejarme comer por las sombras.

martes, 19 de mayo de 2015

Hall of fame.

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Ordenar mis pensamientos fuera del ruido que la gente crea a mi alrededor. Pero para estar fuera de este ruido, he de esperar tiempo. Tiempo que se hace necesario en mi, tiempo que veo que estoy malgastando a pesar de que sé que no me queda otra.

Miro al futuro con esperanzas de cumplir mis expectativas, de que sea tal y como siempre lo he imaginado, pero cuando miro hacia el pasado no puedo evitar que una expresión de tristeza se dibuje  en mi rostro.

Estoy en un punto dde mi vida en el que todo se intensifica, en la que hagas la que hagas todos estarán ahí, esperando para juzgarle. Así que tendré que prepararme para pasar por el pasillo de la fama, en la que unos tantos se quedan estancados deseando haber cumplido sus sueños, y otros saltan al escenario.

Da miedo pasar por ahí, pues de aquí depende mi futuro. Podría tropezarme mil veces, pero lo bueno del pasillo de la fama es que hay más oportunidades, solo tienes que fijarte, y así saltar al escenario.

Mil veces me cuestiono, entre tanto ruido, entre tantos pensamientos, donde estará mi lugar, si en el pasillo de la fama, o en el escenario. Quizás por ello siento tanto miedo, tanta presión. Quizás por ello mi mente está llena de pensamientos contradictorios.

Pero, si he de ser sincera, solo estoy segura de una cosa, no me quedaré en el pasillo de la fama.

martes, 30 de diciembre de 2014

Little things.

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Una vez más me encuentro encerrada. Y no necesito más que alas para salir de aquí. Pero claro, tú me las cortaste, tú y tus mentiras. Una vez más, estoy preguntándome a donde me lleva todo lo que hago, todo lo que siento, todo lo que creo necesitar, pero después me doy cuenta que soy una ilusa al sentir que esas cosas son de verdad, que no es más que una patada hacia mi misma por tal de buscar algo que intente llenar este vacío. Sí un vacío que trato de llenar con cada locura, con cada sonrisa. ¿Pero que más da? Solo sé que estoy aquí, mirando a través de esta ventana, observando el mismo y triste paisaje de siempre, buscando algo que pueda cambiar ese paisaje lleno de coches, de carreteras, de parques tristes que no cuidan, por algo que me haga sonreír.
Dejar de mirar la ventana para ver mi triste cuaderno naranja, que sobre su portada lleva escrito ''si lo lees, una maldición puede caerte''. Y no puedo evitar sentir añoranza al momento en el que escribí aquello. No puedo evitar sentir ganas de volver a estar sentada sobre mi cama y pensar 'por si alguien lo encuentra escribiré algo para que no lo lean'
¿Dónde quedó esa ilusión? En palabras que después se me clavaron como cuchillas en la espalda, en promesas que se esfumaron y en sueños que por día parece que están más lejos y que son más difíciles de conseguir. Pero claro, ¿Que más da lo que yo quiera, o lo que yo tenga, o lo que sueñe o lo que sienta? No importa. Solo importa que delante del mundo estés con una sonrisa de oreja a oreja, fingiendo que te vas a comer el mundo. 
Pero soy lo suficientemente inteligente como para dejar eso a un lado, y salir a buscar. A buscar la manera de que las cosas cambien, de que nada siga el curso que debería de seguir, a gritar y que me tomen por loca, a no parar de reír como si siempre hubiese algo que me hace de verdad soltar carcajadas sonoras, solo con tal de tener la esperanza que un día, como una vez pasó, las cosas cambiaran. Por que tal vez me di cuenta que hay que dejar de vivir esperando algo de los demás, esperando a que te salven, a que te den lo que tu a ellos les das, tal vez me di cuenta que solo debes de esperar de ti. 
Por eso mismo, recojo el cuaderno naranja que tengo sobre la mesa guardándolo en mi mochila negra. Me miro al espejo, regalándome a mi misma la mejor sonrisa que me puedo dar, y salgo de nuevo. Salgo con la misma esperanza que siempre; pero con la diferencia de que cada día trato de buscar una aventura nueva.

lunes, 15 de diciembre de 2014

''Lo que no te destroza, te deja roto por dentro''

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Miro el espejo, miro mi reflejo. ¿Esa de verdad soy yo? ¿Por qué no me reconozco? Coloco los dedos sobre el cristal, tratando de recordar quien era. Un recuerdo, como un golpe, aparece en mi cabeza. Me veo en una foto riendo, rodeada. ¿Ahora dónde estoy? ¿Por qué es todo tan confuso? 
Dejo de mirarme en el espejo para salir, para recorrer las calles, para correr. Cuanto más avanzo, la calle más me parece una fauna, rodeada de gente que como salvajes no te mira pero si te juzgan. Un paso adelante es como si diera dos atrás. Cansada de correr a quién sabe donde, cansada de mirar a mi al rededor con un abismo de esperanza, me siento en el suelo. Con las piernas recogidas, y la cabeza entre las rodillas, me siento pequeña, me siento sin fuerzas. Intento abrir una vez más los ojos y que de repente encontrase esa tranquilidad, como aquella vez, pero esta vez se que no voy a tener tanta suerte. ¿Qué por qué lo sé? Por que cada vez las cosas se hunden más, cada vez es todo más como si un tornado hubiese pasado por encima, para destrozarlo todo. 
Y entonces lo único que puedo hacer es gritar, pero lo hago en silencio. ¿Qué más da que me ahogue en un mar de palabras? De esas palabras que he querido soltar y no he podido.
Levanto del suelo, una vez más, entre fingidas sonrisas y falsas risas, caminando cansada bajo la noche. Buscando, quizás, tratando de encontrar lo que un día perdí; mi antiguo yo. Pero parece que todo está en contra. La lluvia cae sobre mí, con fuerza mientras rayos y tormentas suenan, mientras vuelvo a hacerme una bolita en el suelo y todo el que pasa me señala y se ríe. ¿Por que tantas miradas y expectativas en mí? 
Trato de levantarme una vez más, consiguiéndolo, y corro, corro de nuevo a mi cama. El único sitio seguro en el mundo. Allí me esperan mis más preciados en sueños que cuando llegue la mañana se convertiran en pesadillas. Allí es donde encontraré lo que un día perdí.
Pero al llegar y verlo todo vacío, al volver a ver el espejo otra vez en frente de mi, me doy cuenta de que eso que perdí nunca lo recuperaré, que todo lo que tengo que arreglar lo debo de hacer yo. ¿Pero que hago para que eso pase? ¿Para que todo esté tranquilo de nuevo, para que todo funcione, para girar otra vez con todo?
Vuelvo a dejar de mirar este, vuelvo a tirarme en mi cama, la que me acoge en sus brazos cada noche, y la única que recoge mis lágrimas sin reproches.
Una noche más, un día más, que más da.

jueves, 18 de septiembre de 2014

''Me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor'''

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  Todo parece lejos. Tengo ganas de huir de la noche, la cual se ha vuelto traicionera y me espera en la cama antes de dormir todos los días para abrirme las heridas, para así rebuscar en ellas y no dejar que se cierren, con finos dedos de aguja. Siento miedo de la soledad, la cual siempre me mira con esos ojos deseosos,  como esperando a estrecharme en sus brazos. No puedo evitar ese vacío cuándo clava los ojos en mí. ¿Cómo hago para huir de esta sensación que me invade? Decían ser amigas mías cuando no era consciente, ahora demuestran ser traicioneras.

   Intento no pensar en el oscuro final de este camino, intento huir del tiempo pasado, y olvidar que el futuro está por llegar, intento enseñarle los dientes al mundo, pero siempre hay alguien que me acaba comiendo.  Trato de pisar fuerte, para acabar cayendo a ese hoyo. Agacho la cabeza, trago saliva, la levanto y sonrío como si la vida me fuese en ello. Grito en silencio. Siento que voy a reventar y entonces lo entiendo; Entiendo que las mejores cosas están por llegar. Que el cielo, sigue siendo azul tras esa cortina gris, que estoy aquí por algo, y si no estoy allí es por que me he vuelto a perder.
No entiendo nunca, y no quiero entender. Me he vuelto fría hacía el mundo. Frío ¿eh? El mismo que se cala en mis huesos en estas frías mañanas, el mismo frío que me dejó cuándo se fue. Pero entiendo que las mejores cosas están por llegar, y que esto no es más que una simple montaña rusa en la que estoy montada; hoy en lo más alto, mañana cayendo sin frenos. Mantengo lo que puedo sin saber que puede llegar a pasar, pues ahora que la noche se ha vuelto traicionera, y la soledad me abraza, y que juntas rebuscan en cada rincón de mi mente mis errores, mis malos recuerdo, ahora que parece que nada me entiende, es cuando sé que soy yo la que rebusca, y que es soy yo, como anteriormente mencioné, la que no quiero entender lo demás.

  Me he vuelto estúpida por esto mismo. Me he limitado a observar, como siempre. Me he limitado a callar. Pero ahora sé que no pasará más. Quizás esta noche baile con el diablo bajo la luz de la luna, quizás mañana le enseñe los dientes al mundo. Pero ahora mismo, solo voy a decir que yo puedo. Sí, puedo, por que no soy tan tonta como para quedarme en esta silla dejando que me rebusquen en mis heridas.

lunes, 7 de julio de 2014

Confesiones.

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No es que siempre tenga sueño, a veces solo desconecto mi mente y dejo de escuchar por que me canso; sí, puede que te esté mirando, asintiendo con la cabeza e incluso repitiendo las últimas palabras o terminando tus frases, pero es un método que utilizo para que parezca que escucho, puede que mientras tú me cuentas algo sobre ti, yo me esté fijando en el chico o la chica de atrás y lo nervioso/a que está pues no para de mover su pierna y mirar a todos lados , puede que esté pensando en el nuevo libro que me estoy leyendo y en la intriga que este mismo me está dejando, puede que esté pensando en alguien importante para mi, o incluso puede que esté resolviendo el problema que hay entre otras dos personas cercanas a mi. Sé que suena estúpido, pero soy así, una chica perezosa que suele dormir en el momento que dejas de prestarle atención -con esto no quiero decir que me guste ser el centro de las cosas, si me duermo en el momento que no me miran es por que mientras me miran no puedo hacerlo- soy una chica que prefiere soñar que vivir en la realidad, pero ¿para que mentirnos? soñar es creer, y si me paso el día soñando, en teoría es por que creo en mí ¿no? Hasta ahí bien. Sí, una chica observadora y soñadora. Quizás por eso cuando choco con mi realidad acabo con heridas más profundas que cualquier otra persona realista, pues, cuando todos miran a su ombligo, yo estoy mirando al cielo, o quizás e incluso más probable, esté mirando a la sonrisa que tiene ese chico que tanto me encanta., y que creo que sin ella sería solo un poquito menos soñadora. Recuerdo cuando de chica salía con mis padres, solían decir que yo era tímida y callada, que es cierto, pero prefería observar a las personas que pasaban e incluso saludaban a mis padres e imaginarme como serían sus vidas según lo que llevarán puesto, entonces, era pequeña y poco uso de razón tenía, pues toda aquellas vidas que aparecían en mi cabeza no era más que aquellos juegos que habría tenido con mis muñecas. Y como he dicho antes, sí, soy tímida y callada, y es que a veces me encierro en mí misma. Es como si de repente estuviese, y de repente, pues ya no, solo mi cuerpo está allí presente. Puedo estar dos horas así, o un día, o una semana o un mes, según el tiempo que le dedique a pensar en mis cosas, aunque ya, poco me encierro en mi misma, y cuando ocurre, pues eso ni lo quiero, ni lo pido, trato de disimularlo hasta que se me pase. Antes era más común que me ocurriese, ya es raro que me ocurra. Parte importante de mi felicidad se la debo a la sonrisa mencionada anteriormente, es curioso como alguien puede pasar a ser algo tan importante en tu vida, así como para esa sonrisa también a otras que son también muy importantes. Dormilona. Sí, eso sí que soy. Quizás por que me gusta refugiarme entre mis sueños, aunque a veces estos mismos quieran asustarme y hacerme pasar malas noches. 
Aunque lo que sobre todo soy, es una chica normal, que prefiere estar aquí y allí, que estar aquí solo, una chica que sonríe a pesar de que todo este perdido, una chica infantil e inmadura que sabe que tiene a una persona al lado que le ayudara a encontrar siempre su norte, y que otras personas le apoyaran cuando se pierda, soy una chica que no se siente guapa, solo se siente ella, una chica que adora las sonrisas de las que se encuentra rodeada, que cree en la magia y que poco a poco vuelve a creer en los cuentos de hadas.
Sí, esa soy yo. Eso es más bien todo lo que me han hecho ser, tanto las personas, como libros, como películas, como cualquier estupidez que haya pasado por mi vida.
Me sorprendo; por que esto es todavía el comienzo.

domingo, 8 de junio de 2014

I'm happy, I promised you.

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Noche de verano, me encuentro volviendo a casa y voy con una leve sonrisa tonta dibujada en los labios, algo que hacía mucho tiempo que no me pasaba. Me siento feliz, tan feliz que me da miedo que un día la señora Vida decida que me sienta todo lo contrario, y que todo lo que hoy tengo, lo acabe perdiendo. Sé que un día las cosas me fueron mal, tan mal, que me limitaba a sentarme en un banco y observar como un zombie, a escuchar tonterías de las personas que se me sentaban a mi alrededor y me contaban sus problemas sin si quiera fijarse si yo escuchaba de verdad. Hoy, aquí, en esta dulce noche de verano, me doy cuenta de lo estúpida que era en esos momentos, ahora, que la sonrisa de mi cara no se puede borrar y que todo vuelve a estar en su sitio. Es raro ¿no? Un día estabas tan abajo que no podías ni mirar a las estrellas sin tener que ver tus ojeras, y ahora estás tan arriba que el brillo de tus ojos está más fuerte que nunca. Y si lo pienso bien, que hoy el brillo de mis ojos esté así es gracias a esas personas que se sentaron junto a mi y sin hacer mucho, trataban y conseguían hacerme sonreír de una forma sincera, personas que están ahora en mi vida, y que se que sin ellas aún estaría muy perdida en mis complejos, miedos, desconfianzas... Gracias a ellos, soy la que soy hoy en día. La gente pasa, pero es algo que a mi me cuesta afrentar, por eso el echo de que me acompañen, de que estén aquí, conmigo y que no se vayan de mi lado significa más de lo que ellos podrían imaginar. Comienzo a recordar, a sonreír de una forma más amplia cada vez que una imagen aparece en mi cabeza, imágenes que no se capturaron en una foto pero si en mi mente, y es que es imposible que se me borre esta sonrisa de la cara. Los veo a ellos, picándome, haciéndome reír, le veo a él, sonriéndome allí de pie parado y mirándome, veo a los que se fueron, y agradezco que se hayan ido por hacerme así de fuerte. Ahora solo quiero que el día de mañana vuelva a empezar, con unos bonitos buenos días, que vuelva a empezar el día con una sonrisa, que me duche y me vaya de casa y no aparezca en todo el día y hasta que no sea tarde tarde no entre por la puerta de casa y me vaya de nuevo a la cama, quiero que mañana sea otro día como el de hoy, o incluso mejor. Y es que de nuevo empiezo a creer en la magia, en la magia de esos pequeños momentos, en las de cuándo el me mira y automáticamente sonrío, en las carcajadas altas y que hacen que te retuerzas del dolor y la falta de aire aparecen de nuevo, de cuando el olor de verano se vuelve dulce y sumamente increíble... Quiero vivir en un eterno verano moral, que sea siempre así mi vida, que las cosas no cambien, que todo sea una aventura, cada día una sorpresa dentro de la rutina, algo nuevo que vivir, nuevas sensaciones. Pero siempre acompañada de estas sonrisas tan bonitas que tengo a mi al rededor.

Por que estoy aquí, otro mes de Junio.
Mirando al cielo, a las estrellas.
Estoy sonriendo.
Y sé que nadie podrá borrar eso.